Fernando Girón

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Fernando Girón

“Fernando Girón es un músico en alguna medida dentro de su cabeza. Esta disciplina convive con la inquietud de tantas cosas que acaba siendo el Krakatoa antes de su erupción. Un día se puede levantar queriendo escribir una obra de teatro, y después de comer pretende regrabar el disco “Meet the Rhythmn section” de Art Pepper.

"Los Beatles y el stereo"

Lunes, 22 Junio 2020 11:32

"Los Beatles y el stereo": Queridos amigos hoy expongo una cuestión que me lleva acompañando desde que pequeño aprendí el concepto de límite matemático de una función: a medida que me iba acercando a la llama de una vela, sentía el calor eso hizo que nunca pusiese mi dedo encima, es decir a temprana edad. Me sorprende la capacidad que tienen las personas en decir quiénes son los otros, cuando ninguno del tribunal del “Usted es …”  se han hecho la pregunta: ¿Quién soy?, se habrán preguntado ¿qué soy? o quizás ¿qué tengo? como buenos burgueses, pero decir al de enfrente quien es, es una actividad que funciona como un resorte generalmente para intentar llevarse la razón cuando no la tienen. Se me cae el monóculo cuando inquisitoriamente apuntan con el dedo diciendo quién es quién, pero al mismo tiempo no son capaces de entender que significa “ser”, y menos diferenciarlo de “existir”, atisbar lo que engloba la palabra “yo”, no hablemos de la resistencia del yo frente al mundo, qué es el mundo, o la vida, y qué representa el hecho de vivir, salirse de uno porque aunque le pese a muchos modernos intelectuales de fotografía y redes sociales, la vida no es algo psicológico, la vida ocurre fuera de nosotros, y aunque se piense lo contrario no puedo estar más seguro de que la vida es objetiva y no subjetiva como nos pretenden hacer ver, las reglas están muy claras y se aplicarán independientemente de cómo nos afecte, de nuestra opinión o incluso si nos viene mal por calendario. Por tanto, mi cuerpo, del cual estoy muy orgulloso ;), mi alma, mi psique, mi poca o mucha inteligencia, mi voluntad, etc me son dadas al nacer, pero todas ellas no dicen quién soy yo ... yo soy el movimiento, yo soy la acción, el proceso … yo soy verbo. Por tanto ¿quién soy yo para decir quién es alguien?, y por caso inverso ¿quién es alguien para decir quién soy yo?. Esto me hace llegar a un par de corolarios de poco linaje pero que aplican:

  • Porque un texto no lo entienda uno o muchos lectores no significa que el texto esté escrito de una manera enrevesada, o el dueño del texto tenga la intención de confundir o no decir nada. Quizás los conceptos que trata no está al alcance de esos lectores, por un problema intelectual ya que no son capaces de entenderlo: por incapacidad, por falta de desarrollo previo o simplemente por su ignorancia en los conceptos previos para entender lo que allí se expone, o sabe Dios cual será el motivo. A mi entender cuando a mí me ha ocurrido, lo primero que he hecho es poner a juicio mi propia capacidad. En mi caso seré un perro que vive insertado, que no integrado, en la sociedad, pero nunca un sofista el cual no le interesa la verdad. Me producen un escozor moral que a veces lo confundo con dermatitis intelectual, pero no deja de ser la necesidad del crítico para seguir conservando su silla de lombrices lacayas de su frustración.

 

  • El otro día estaba escuchando los Beatles, es un grupo que no me gusta, reconozco su talento, su gran labor en la música moderna, y he perdido la cuenta de las veces que he tocado canciones suyas por obligación laboral en mi profesión de músico, pero no me gustan, trasmiten demasiada felicidad que me producen empacho de bienestar, de dicha. Para la escucha utilicé un altavoz Bluetooth el cual se conectó a mi ordenador, empiezo a escuchar aleatoriamente el Sgt. Pepper´s, primera canción, me parece un poco rara la voz no entra hasta lo que parece el estribillo, no sé, segundo tema muy curioso oigo la voz muy alta y oigo como instrumentos al fondo, no sé, siguiente canción, llevo la mitad y la batería no aparece, qué raro si yo esta la conozco y tiene batería, ¿Qué extraña brujería estará pasando?, me incorporo y me doy cuenta que no sé por qué extraño motivo el altavoz solo reproducía el canal izquierdo del stereo. Por tanto ¿podría decir que he escuchado la mitad del disco Sgt Pepper, y que solo me queda el otro canal para escucharlo entero?, cuando escuchase el otro canal, ¿podría tener una opinión certera de lo que es el disco?, y ¿de los Beatles?, ¡No! ¡!Y mil veces no!!, pues eso ocurre continuamente en nuestros días, no me canso de ver como intelectuales a tiempo parcial, músicos virtuosos como comerciales mercantilistas, o simples individuos de capirote universitario forman su opinión pegando pedazos de una realidad indivisible, la realidad es algo mucho más complejo y lo más importante todos esas acciones ocurren “a la vez”, del griego “HAMA” que tan magníficamente utilizaban Homero y Platón, por tanto para tener una concepción de lo que es el disco Sgt Pepper debo escuchar los dos canales a la vez, repito a la vez. Esto me lleva a decir: si en un texto parece que hay una gran cantidad de conceptos, sospechemos que el autor pretende describir la realidad, la cual solo se puede entender si se explican todos los hechos a la vez, otra vez lo digo, a la vez, cualquier otra manera supone una simplificación de algo que no es divisible y que por tanto solo pretende no buscar la verdad, viendo nada más que los actos sin intentar entender la causa de estos.

 

 

Igitur et, solo puedo concluir de una manera: para fuera no soy nada, para dentro soy Dios.

“San Francisco de Asís, San Roque, San Blas … y el Hombre”:

Lunes, 01 Junio 2020 10:45

“San Francisco de Asís, San Roque, San Blas … y el Hombre”:En los días que corren observo un curioso fenómeno: en el proceso que emprendió el ser humano del no refinamiento, del abandono de la búsqueda de la divinidad, puedo ver como el hombre atribuye demencialmente a los animales características humanas, pero no es capaz de hacer el proceso inverso, atribuirse legítimamente cuestiones animales a su propia esencia. Si lo hiciese volvería a la búsqueda de la divinidad desde los instintos, en definitiva, desde el origen … muchos de nuestros problemas actuales tienen solución en lo biológico y no tienen capacidad de elevarse a discurso.

El hombre no tolera lo absoluto

Domingo, 24 Mayo 2020 12:57

El hombre no tolera lo absoluto”: Hace unos pocos días murió Julio Anguita, me supone un pesar ya que pasar a ser difunto es un proceso que siempre me supone un oscuro sentir. Su figura me acompañó desde pequeño, inicialmente por condición familiar y posteriormente por voluntad propia. En todo el tiempo que le escuché, que le leí siempre me mostró una coherencia inmaculada, que podría servir de ejemplo al resto, es decir: lo que decía coincidía con su conducta, con su praxis. Parece ser que esa sensación que me alcanzaba cada vez que le leía, o leía algo que escribían sobre él, no solo me envolvía a mí, sino que era un sentimiento común para la mayoría. ¡Pero claro!, el ser humano no puede permitir la belleza, el arte de la congruencia, una vida entera por y para que las palabras tengan su sustento en los actos, había que “grafitear” esa escultura con frases como: "pues mientras que muchas personas no podían despedirse de sus seres queridos, a Julio Anguita se le hizo un entierro", y todos los comentarios que se deriven de ello, aunque él ya no tenga que ver, la injuria alcanza su halo. Y yo me pregunto, ¿y si no le se hubiese hecho un acto de despedida nadie hubiese dicho “cómo no se va a decir adiós a Julio Anguita con lo que representaba” ?, lo único que cambaría sería el estilo del graffiti de la escultura. Por tanto, qué más da cómo haya sido la despedida, qué más da que muchos empiecen sus frases con “yo no comulgaba con sus ideas, pero demostró ser una persona coherente … y bla bla bla”, y qué más da que no coincidiese con tus ideas, ¡qué tendrán que ver tus ideas y las mías cuando se trata de cómo alguien ha esculpido su propia vida!, y lo más importante, ¡qué tendrán que ver nuestras ideas ante alguien que ha hecho de las hazañas más heroicas en una biografía: llenar de contenido práctico las palabras las cuales acaban siendo sangre. ¡AH! ¡Qué lejos estamos!, siempre rodeado de mediocres sofistas que desvirtúan las palabras y les arrancan la verdad, haciendo que la verosimilitud sea la nueva certeza, ¿y los actos? para los románticos, para “aquellos que ya no quedan”, para los anticuados, para los que viven en otro siglo, para los que las palabras son actos y los actos son palabras, para los pobres de modernidad. El hombre no es capaz de observar y valorar la belleza de una vida hecho escultura apolínea, necesita romperla, mancharla, desvirtuarla, aunque sea en el último instante, en el adiós, ya que si fuese capaz tendría que reconocer que su propia vida está enferma, cercana a las bestias y no a la excelencia, en otras palabras, el hombre no tolera lo absoluto, no tolera lo humano, no tolera el ejemplo.

MIENTRAS ESPERAMOS UNA VACUNA

Lunes, 11 Mayo 2020 16:07

MIENTRAS ESPERAMOS UNA VACUNA”: Si fuésemos capaces de darnos cuenta que la felicidad de haber encontrado, por todos aquellos descubridores de lo exacto, un atisbo de seguridad ficticia, una quimera disfrada de realidad, un delirio de verdad, en definitiva: una ilusión ... si fuésemos capaces de mudarla por la felicidad de descubrir una y otra vez que todo es incierto, que todo es inseguro, que todo es impredecible ... en ese instante, en ese momento el hombre comenzaría a entender la vida en su plenitud, no habría necesidad de garantía de nada, y volveríamos al origen de todo, demostrando que la vida es un lugar impredecible donde cualquier cosa puede ocurrir. En ese instante, el hombre estaría preparado para la felicidad.

BAN THIS!!

Lunes, 04 Mayo 2020 13:13

"BAN THIS!!": !!Prohíban esto !!. Es el nuevo tema que saldrá este miércoles, producto de las "Malaquías live recording session". Un día largo e intenso donde se grabó en directo el disco "The Übermessenger" tanto en audio, en video y en papel (Sergio Bleda Villada) ... ¿De qué trata la canción?, más allá de ser un capítulo de mi libro "Fundamentos ... ", retrata mi búsqueda continua del demonio ... siempre me atrajo más el tridente que los santos, y mira que me gustan los santos, los ángeles y las vírgenes , pero entonces ¿Por qué el demonio?, ¿Por la maldad?, !!que va !!, por la inteligencia ... la misma inteligencia que rechaza las verdades de Dios, la virtud, la justicia y el amor al prójimo. Yo me pregunto: ¿qué mejor ejemplo de demonio que Mephistopheles de Fausto?, !Ah!, ¿pero existe otro?, después de buscar el demonio que contenga la esencia de lo que representa, después de olisquear el amor demoniaco de un Gabo insuficiente, una recomendación que no estuvo a la altura haciendo la comparativa de un Maestro y Margarita de Bulgákov, donde el maligno gato no deja de ser un personaje con cierta perspicacia y gracioso pero lejano de la magnificencia de quien sí sabe lo que es el Mal intelectual, ... incluso aunque me pese, todos "los demonios" juntos de mi queridísimo Dostoyevski, y en su secuela en "los posesos" de también mi muy queridísimo Camus, se queda en una psique con olor a azufre, y en muchos otros lugares donde lo busqué ... ninguno llega a la excelencia con la que Goethe le describió en su Fausto I y II. Por tanto si hubiese más Mephistopheles en el mundo, no habría tantas malas personas, ni buenas tampoco. ¿Y qué encontraremos dentro del video?, a un demonio de 1926 que se mezcla con otro de 2020, y que tienen algo en común: Los dos juegan a perder pero con una fina pero terrible diferencia. En la película de Fausto de 1926 de Murnau después de invertir 2 millones de marcos solo recuperó la mitad de la inversión en taquilla. El demonio de 2020 antes de que salga el video ya sabe que no va recuperar un solo euro de los muchos que invirtió en la canción y en el video ... entonces yo me pregunto: ¿quiénes son los demonios?. 

EL HOMBRE DE CIENCIA

Domingo, 26 Abril 2020 19:19

EL HOMBRE DE CIENCIA”: A lo largo de la Historia hemos comprobado cómo se han ido entregando los papeles a representar en este carrusel de payasos y trapecistas. En todo momento aparecen salvadores que se encuentran en primera línea de fuego, ya bien sea con espadas y fusiles defendiendo a una población de la invasión Alemana, Inglesa o Francesa, o bien hoy en día en los Hospitales intentando salvar vidas. Al mismo tiempo, hay otros papeles no tan populares y que suelen ser lo más denostados, escupidos y deseosos de poder ser crucificados. Me pregunto: ¿alguno de los personajes de este Fausto de Goethe Histórico, pudo elegir su papel?, quizás pudieron elegir sus frases, hasta sus expresiones pero su papel ya estaba decidido: el hombre necesita el sujeto de la Historia para legislar, para decidir, para ordenar las plumas y espadas en el tintero, siguiendo fiel a su interés que no es otro que la negación. Estos personajes definidos con sus funciones claras y concisas no representan ningún tipo de condición, simplemente son: Los bondadosos persiguen “milagros” como los nombraba Schopenhauer, y los malvados seguirán persiguiendo otros prodigios, malignos para los de enfrente y virtuosos para los de aquí. Si profundizamos y apartamos el telón de la función, y nos adentramos en las bambalinas, empezamos a ver quién va dirigiendo la función, cómo se articula los procedimientos para que el mito de la caverna esté más presente que nunca, y que en el fondo solo veamos proyecciones, sombras del mundo real que ocurre detrás de la cortina. Podría hacer una vivisección y empezar a describir cada uno de los adefesios, monstruos de uñas renegridas por la mugre y grotescas figuras alargadas de difunto semblante. ¡Oh!, me encantaría hacerlo, me encantaría dar el gusto a mi sentir más Umberto Eco, a mi sentir más obsesivo del detalle, a mi universo que vive en el mundo que se forma al introducir miles de demonios en una sola cabeza de alfiler. Pero no aplica para el destino concreto de este artículo, y podría seguir escarbando en mi fama de propugnador de textos densos y enrevesados, donde la necesidad de explicar una realidad se confunde con el hecho de quien cree posible explicar el mundo con conceptos básicos o peor aún sin contextualizarlos. Por tanto, debemos elegir un personaje de ultratumba al cual describir, ¡demos la bienvenida a: “El hombre de ciencia”!. Dentro de la generalidad de todos aquellos individuos que practican la ciencia, o han tenido una educación científica – como es mi caso -, existirán espíritus libres a los cuales no le aplica la norma general. Doy un paso al frente afirmando que la decadencia de la civilización en la que vivimos tiene varios responsables, y uno de ellos es el Hombre de ciencia. En su momento ya como viejos Zaratustras, algunos filósofos señalaban tal divorcio como el principio de la ruptura entre ciencia y pensamiento, ¡terrible mal!,!que me lleve los demonios!. Esto nos lleva a un Einstein queriendo hacer la reverencia de medio lado y con mirada Vaticana orientada a la Gran Secta Teosófica, y todo ello mientras nos habla de Espinoza. Hay que tener en cuenta que la moral y la metafísica, generan un mundo de valores que reaccionan frente a la realidad, frente a los hechos, frente al vivir. Pero si continuamos retrocediendo en la búsqueda del origen encontramos dos fuerzas imperativas que mueven al hombre: El instinto de conservación y la búsqueda del placer. La desesperanza que supone esta vida, esta realidad, donde todos vamos para difuntos, donde nuestro entorno es inmoral, donde no hay explicación ética para casi nada y donde el instinto de conservación es la voluntad más primaria de seguir en el presente, nos hace emprender una búsqueda por encima de todo, y esa es la búsqueda de la seguridad, la necesidad de certeza, la necesidad de sentir el mástil más estable de nuestra embarcación dentro de esta tormenta que es vivir. Dicha necesidad produce el condicionamiento previo al nacimiento de la ciencia. Necesitamos la ciencia para sentir dicha seguridad, por tanto tendremos una relación de causalidad. Ahora me pregunto ¿de qué depende esa relación de seguridad?, del hecho que observemos las cosas en valor absoluto, es decir objetivamente, para ello ¿quién mejor que la ciencia, con su método científico para proporcionarnos las armas suficientes, y no caer en las garras de cualquier depredador?. Con la objetividad que nos proporciona la ciencia, estaremos “seguros” de que no seremos comida para aquellos que nos quieren engañar. ¿Y si la verdad absoluta no existe?, ¡qué más da!, ya lo sabemos, pero mediante la ciencia no seremos siervos de Dios sabe qué propósito ni de qué malvado. ¡AH! ¡Terrible revés!, nuestra esperanza depositada en la ciencia ha sido retorcida, ya que ella misma se ha convertido en un depredador: ¿Existe algún dato dentro de toda la información que recibimos que sea cierto?, ¿nuestros avances tecnológicos nos proporcionan objetividad o nos ciegan aún más?, ¿mediante la ciencia somos más libres o más esclavos?, ¿es nuestra salud lo que prima o es nuestra potencial energía como fuerza bruta laboral?, y podría seguir haciéndome preguntas hasta medianoche. ¡Pobre de los que no vean dicha causalidad!, porque entonces incrementarán la sensación de divinidad que puede desprenderse de la ciencia cuando no se conoce su origen. Prometeo solo hubo uno, y su hígado sirvió de comida a un águila, no veo a la ciencia muriendo por el hombre.

  

INDIGESTIÓN HISTÓRICA

Domingo, 19 Abril 2020 22:09

INDIGESTIÓN HISTÓRICA”:  En mi próximo libro, la Historia es uno de los personajes principales, pero no un personaje de paja y cartón, sino uno de esos personajes que condiciona a Dios, al Diablo, y lamentándose mira al hombre agotado. Me pregunto: ¿estamos viviendo un momento histórico?, yo creo que no, ya que para que fuese histórico este momento debería ser consciente de su predecesor, y debería estar dispuesto a dejar su espacio para el que venga, ¡Oh! Espero que no se esté retorciendo Anaximandro en la lejanía de esta vuelta atrás. Por donde quiera que mire, me encuentro una sensación extendida en el sentir de todos los aquí presente, actuamos de tal manera como si nuestro momento es el final de la Historia y al mismo la punta de lanza que abre el camino para lo que tenga que venir, la sensación de culminar un proceso, y por ello sentir que tenemos el derecho de elegir como queramos, ya que esto no ha ocurrido antes, y si ha ocurrido no fue bajo las mismas circunstancias. Pero, ¡ahhh terrible entuerto!, ¿estamos queriendo decir que existe un curso racional de los acontecimientos, y como resultado de esa lógica nos encontramos en esta situación?, es decir hemos llegado a tener que confinarnos porque, “hemos vivido castigando a la Naturaleza”, porque “hemos dejado que existan recortes en la sanidad”, porque “después de la segunda guerra mundial hemos permitido que los partidos se introduzcan en el estado”, “porque alguien tomó una sopa de murciélago”, o “porque la ciencia avanza y ahora necesita el 5G”?. Creo que no hace falta que siga poniendo ejemplos que se pueden encontrar por doquier, en esta sopa de pocos fideos y mucho caldo que es internet. Es decir, estamos considerando un punto de vista evolucionista, materialista, lineal, con un origen y un fin, … ¡ahhh!! ¡Qué será de nosotros!, ¡quién nos va a curar este empacho!, ¡esta dispepsia de conglomerado de Historia!, ¡esta indigestión pesada de Alejandro Magno, Bismarck, la gripe española, Nicolás I, la babilonia londinense, las grandes guerras y el gol de Iniesta!, podría decir la vida trágica pero hoy ya no creo en ella, ¡Qué tontería digo!, claro que creo en ella, en quien no creo es en quien no la sabe vivir. El hombre hoy en día mira atrás y ve los momentos históricos del pasado, como un carnaval donde cada vez que se asoma a uno de ellos se pone el disfraz “a ver qué tal le queda”, se pone la máscara y se mira en el espejo, se lo ajusta, coquetea con la sensación de sentirse Napoleón, de ser Churchill, de ser un soldado en el Somme, o un médico egipcio de la corte de Ramses II, o sino de qué iban a seguir haciendo películas de la segunda guerra mundial, donde la mayoría de los espectadores se preguntan qué hubiesen hecho en ese momento. Ahora tienen la oportunidad de dirigir su película, ahora pueden ser quienes cuando pasen algunas generaciones alguien pueda coger su traje, y vestir sus zapatos, y soñar, y soñar y soñar … y ponerse el disfraz de cualquiera de nosotros sin entender nada de lo que ocurre en este momento, sin entender el cómo se ha llegado aquí, sin entender el sentir nihilista con el que se viven estos días. Ellos asistirán a la fiesta de la pandemia, como nosotros asistimos a la fiesta de las guerras, de los sitios, de los ríos envenenados. Asistimos a la Historia como quien asiste un concierto de un artista que desconocía su existencia, no sabe nada de cada canción, escucha la primera: “Ah, pues me gusta, es divertida”, la segunda: “Ah, qué emocionante, me la quedo”, la tercera: “No me ha gustado”, y así van pasando las canciones, el concierto finaliza, la persona se va a su casa, busca al artista en la plataforma de música pertinente, y utilizará sus canciones para hacer ejercicio, para leer o para conducir … se las viste. Me pregunto: ¿sabe algo de esas canciones?, ¿sabe cómo el artista ha llegado a ella?, ¿La circunstancia que la envuelve?, ¿los llantos que ha supuesto concebirla?, NO, simplemente las hace suya, las viste en su personal fiesta de disfraces. Entonces, qué terrible final, solo seremos marionetas, malinterpretadas, mancilladas por los que puedan venir … ¡qué terrible final!, no, no, no tan deprisa. El hombre quiere escapar indemne de este cruce de caminos, de esta fotografía eterna, de esta escultura de cuerpo y alma. El hombre tiene una enojosa y cargante responsabilidad con lo que está por venir, con aquellos que quieran ponerse su disfraz, con aquellos que asistirán a su concierto para hacer suyas sus canciones. El hombre se divide, se parte, se fragmenta, se secciona, lo hace el mismo para sí mismo, para poder seguir siendo pobre de espíritu: por un lado se encuentra el instinto de conservación, la búsqueda del placer e incluso la religión, todos ellos ordenan y mandan, quieren su parte como lugartenientes, quieren que el hombre obedezca sin rechistar, a cambio, a cambio le dirán qué está bien y qué está mal, quien es malvado y quien es bondadoso, a quien hay que criticar desde el balcón porque rompe las reglas de confinamiento, y quien es bueno porque lucha en primera línea, quien es deleznable por tal o cual acto, y quien es virtuoso por tal o cual palabra. Pero por otro lado se encuentra el hombre dentro del colectivo, la masa como la suma de individuos, lo que quien aquí firma llama “el hombre”, y dentro de este colectivo aceptan muchas normas morales, ninguno se pregunta la procedencia, se aceptan sin preguntar, sin hacer ademán de someterlas a juicio, muchas de estas normas son herencias de otros tiempos, donde tenían su utilidad, dando de bruces con el origen de la moral: el utilitarismo, el cual viene dado por nuestros otros compañeros del otro lado: el instinto de conservación, la búsqueda del placer o la religión, pero que nadie actualmente se planean su utilidad, se aceptan por vanidad, por benevolencia, por respeto a los tiempos pretéritos, o por la más nauseabunda ignorancia olvidando que las normas morales no son más que recomendaciones que buscan un destino. Por tanto, cuando hoy en día aceptamos nuevas condiciones de convivencia que van en contra de nuestra condición humana, ya bien sea tener una aplicación informática que indique donde nos encontramos, el uso obligatorio de una mascarilla, la no reunión, la no manifestación, la no cultura, etc. Podrán tener una utilidad inmediata por nuestra circunstancia, pero no olvidemos nunca la responsabilidad que cargamos en nuestros hombros, una pesada desagradable y persistente losa que será quien nos juzgue cuando los que están por venir se vistan con nuestro disfraz.

Cultura - Civilización

Domingo, 12 Abril 2020 19:45

CULTURA - CIVILIZACIÓN”: ¿Qué es espuma?, esa es la pregunta que siempre me hago cuando irrumpen los acontecimientos del mundo exterior, lo único que me queda es ser prudente y esperar, los visionarios llevan catalejos pero no saben guiñar un ojo. Los días pasan y la sociedad como una masa de espíritus en pena, que deambula entre la tierra y el Hades, a la deriva, con los ojos abiertos por exceso de realidad, y preguntándose cuando podremos dejar de ser espíritus lamentosos y volver a ser faraones sin plagas. ¡Ahhhh!!! ¿Pero aún existe alguien que cree en el destino?, pero ¿aún existe alguien que cree en la causa y efecto?, ¿Alguien en este entierro que es vivir sigue pensando que existe la casualidad, que el azar tiene algo que ver?, no soy un poeta, solo me gano la vida haciendo versos, a este rebaño se le olvida siempre dos cosas: la física y la voluntad. La primera al servicio de la segunda. ¿Aún se preguntan que por qué motivo se ha dejado la cultura fuera de la fórmula Gaussiana, por no decir campana, en las medidas de ayuda del gobierno?, ¿aún se preguntan por qué no estaremos invitados a la fiesta de reapertura de las ayudas económicas por mucho que el ministro quiera ahora escuchar?, llevo muchos años escribiendo artículos y comentarios al respecto, pero mejor así, que se olvide todo lo que escribo, que cuando yo no esté nadie se acuerde de mis ideas, ya que no podré  defenderlas con mis saetas y mis espadas ante la ignorancia buscada y el orgullo de la insuficiencia, porque aunque como Gil de Biedma decía “Dejar huella quería y marcharme entre aplausos”, desde el principio siempre supe que “La vida iba en serio”, así que viendo la clase de estantigua y estafermos que quedarán cuando yo no esté, rezo para que me olviden y no puedan retorcerme, y lo que es peor “retorcer la verdad por ti expuesta”, ¡a saber qué beneficio buscarán!, lo que puedo afirmar con vehemencia es que el sujeto será “Los necios”, como decía Kipling. ¿Por qué no va a haber asignaciones para la cultura?, en la situación en la que estamos, no habrá asignación porque la cultura se encuentra secuestrada, sometida, puesta en valor, callada, sentenciada y juzgada, pero lo que más importa: en el momento que vivimos se encuentra en un estado de ejecución. ¡Ahh ¡ me podrían acusar de alarmista, o quizás de excéntrico y por tanto desacreditarme, pero siempre quedará la diferencia que existe hasta hoy, entre cultura y el espectáculo, ilustración y show, educación y representación, saber y diversión, como la de dignidad humana y calidad de vida, como la de Hector contra Aquiles y cualquier  dirigente actual contra cualquier multinacional. Pero esperen que existe una contradicción más, me pregunto si todos aquellos que defienden la cultura, la defienden en su plenitud o defienden un modelo de negocio. Me da la sensación que quien defiende la cultura en las redes sociales y sale diciendo que debemos unirnos no es consciente que la cultura consiste en cultivar el espíritu humano y las facultades del mismo hombre, me pregunto si es eso lo que están defendiendo, me asalta la duda porque en estos días no he leído a nadie en defensa de la filosofía o de la Historia, o de la escultura, etc que forman parte de la cultura, o simplemente se está defendiendo la necesidad de recibir una remuneración por un trabajo, muy digno por otro lado pero eso es una cuestión laboral no es una cuestión cultural. Por tanto, dando un paso al frente y aunque parezca una contradicción ya que mis ingreso dependen de la industria musical- cultural del siglo XXI al trabajar como músico profesional, a mi entender lo que mejor puede ocurrir es que no exista ninguna ayuda a lo que ellos llaman “cultura”, y eso derive en una irreparable e irrescatable industria del ocio que muera y se entierre en lo más profundo del océano, y que crie caracolas sin sirenas, que se oxide dentro de un mar helado de peces sin colores y sombras de hielo sin beneficios. En ese momento, en el momento en que la industria muera –la industria entendida como la vemos hoy en día -, solo quedaremos los artesanos, los cuales no se nos confundirán con los espantajos de youtube entrecortados e Instagram platónicos. ¡Ojalá muera la poesía!, ¡ojalá muera el cine!, ¡ojalá muera la música!, ¡Qué tontería! Ya está muerta … he leído muchos comentarios y cuestiones, y a medida que pasaba los días alguno daba un paso un poquito más presente y exponía algunas cuestiones algo más desarrolladas, que si Spotify, que si Itunes, etc … y llevan toda la razón. Pero ese no es el origen, el origen yo lo encuentro en la siguiente frase que acuño: “EL HOMBRE YA NO QUIERE ESCUCHAR”, no le molesta oír, pero nunca más volverá a escuchar, por lo menos hasta dentro de muchos cataclismos no volverá a escuchar, su cerebro estará cerrado. No quiere cultivarse, no ansía el conocimiento y aún menos el entendimiento, ha perdido la curiosidad, ¡perdón¡, la dejó abandonada en el primer hospicio que encontró, no quiere el sacrificio de la escucha, no quiere mirar a la vida trágica a los ojos, el hombre se ha convertido en un cobarde de pose y mentiras que quieren engañar. Pero ¿qué es lo que está ocurriendo?, a mi entender ocurre algo que viene fraguándose desde hace muchos años, la civilización está agotada y por tanto como consecuencia secuestra la cultura -dos conceptos que para mí son suplementarios pero con condiciones gravitacionales -, la secuestra y la pone a su disposición. Con el paso de los años la cultura va encorvándose aún más hasta que se convierte en su esclava, su servicio, hinca la rodilla en el suelo y se muestra sumisa. La cultura está en cautividad por la civilización, acabando por ser un mero entretenimiento, eso lleva a un final oscuro y parco, desierto e infructuoso, pero lo que el hombre no recuerda es que es la cultura es quien tiene que realizar las consideraciones críticas para que la civilización camine a su refinamiento, a entender la vida y así poder entender la frustración del ser humano cuando se da cuenta que esta vida siempre acaba en muerte. La cultura es quien debe guiar al hombre y no al revés, la cultura es la que debe condicionar con su juicio la trayectoria de la civilización, es la que debe censurar, la que tiene que poner a examen al hombre y no al revés. Cuanto antes ocurra la disolución cultura y civilización, antes los artistas podrán crear, podrán seguir mintiendo sin querer engañar y creando metáforas que se convertirán en poesía, seguir evocando el pasado, sin el látigo de una industria disfrazada de cultura cuando no es más que ocio. En un futuro nada lejano, las personas se conectarán al Spotify de turno y le sugerirá canciones del estilo afín al usuario – ojalá pudiese decir persona -, y esas canciones serán creadas en el momento por inteligencia artificial y redes neuronales, eso sería genial, ya que lo que ellos llaman música estará desarrollada por ingenieros no por artistas. Entonces, ¿Qué función tienen las canciones que se escucharán?, prácticamente la que tienen ahora:  adornar el momento, ya bien sea para salir a correr, como banda sonora de un videojuego o un video en las redes, pero nunca serán motivo de escucha, para ello requiere que sean infinitos y nunca una aplicación podrá crear nada infinito, solo serán sonidos ordenados armoniosos. La Música será desterrada para los artesanos como nosotros, que viviremos como vagabundos errantes, con el caso omiso al Nomos, teniendo en cuenta a la Physis, viviremos insertados en la sociedad pero no incluidos, donde podremos cambiar el significado de los valores de la misma, y será un lugar donde aún se pueda aceptar la vida en su plenitud con la valentía que te proporciona el conocimiento. Los pasos que damos perdiendo la condición humana no suelen volver, y cuando estamos aceptando ese hurto de la condición por la calidad de vida, no solo lo sufriremos nosotros sino también las siguientes generaciones, sobre las cuales nos pesa una colosal y espantosa responsabilidad: Mi espíritu libre me condiciona a no ser siervo de nada ni de nadie, pero por encima todo no firmaré la esclavitud de los que vienen.

Solo veo esperpentos

Miércoles, 01 Abril 2020 12:26

Solo veo esperpentos”: Solo veo esperpentos que se retratan a sí mismos, con la mayor pretensión de afirmarse como espantajo, de ropa vistosa, escenario doméstico y fundamentos en ruinas. ¡Qué tontería! Si hubiese algún pilar de fundamento donde sustentar algún pensamiento, algún atisbo de reflexión aunque sea divina esto no estaría ocurriendo. El hombre está satisfecho con el confinamiento, con la ira de los dioses que nos mandan epidemias y maltratos por nuestros pecados, todo está ocurriendo como cada pasea perros de peluches o cobardes chivatos de ventana hubiesen ideado en la caverna mientras veían sombras pasar. La oscuridad que siempre ha albergado arañas venenosas, lombrices de escaparate y malformaciones de falsos ideales, hoy salen más que nunca a la superficie, y se pueden ver reflejados en ese negro abismo donde nos precipitamos. Que, ¿hacia dónde vamos?, donde fuimos siempre, y donde siempre quisimos ir, a las dictaduras, a los totalitarismos, a la ruptura de Europa, a la España precaria, desierta y sin Lazarillo, símbolo de un servicio de turismo disgregado en comunidades independientes pero no independizadas, que aprovecharán la oportunidad para ser lo que siempre quisieron: independizadas pero no independientes. Nunca pierdan de vista al eterno retorno de lo igual. Siempre lo ha querido el hombre “excelente” que atiende a cualquier grito de respeto, del “porque yo lo valgo”, de solidaridad, comprensión y misericordia por los más débiles, cuando el débil es él, en todas sus caras y pendientes, en todos sus vestidos, y ¿por qué? ¿Por qué lo ha querido?, porque en caso contrario estaría obligado en profundizar en las condiciones culturales de su origen, y ¡por Dios!, lo que sea menos eso, no sea que se dé cuenta que se ha convertido en un esperpento, que es la risa nerviosa de vergüenza, es la mano en la cara, es la ignominia, es el deshonor, es el encogimiento de mirar para otro lado de los grandes hombres de la Historia, buenos o malos, mirando a lo que se ha convertido el hombre de hoy en día, más cercano a una estantigua desgarbada que causa pena y aversión a quien lo ve desde el otro lado. El hombre sigue nadando como renacuajo con memoria en una charca diminuta, sin profundidad alguna donde se agota ya que recuerda cada uno de sus vértices y necesita soñar con otro lugar. Es el mismo hombre que cree, que quiere creer, y nunca se planteará el por qué cree. Cree en Dios, cree en la madre tierra, cree en la ciencia, cree en su madre meditarranea recoleptora y manipuladora, cree en el WIFI, cree en el sistema, cree en su estupidez, cree en los medios … necesita creer, necesita creer que los casos de contagios son los que le dicen los medios, cuando la misma ciencia le engaña ya que no sabe cuántos casos existen reales, ya que o porque no tiene medios o porque se debe a su dueño, no tiene exactitud. Ohh ¡la exactitud!, vieja y podrida señora que impone su fusta en el procedimiento científico y que hoy está secuestrada, amordazada no sea que se desvele las costuras de este remedio, pero el hombre quiere saber el dato, quiere saber cuántos son los contagiados y cuántos los que descansan en el campo santo – un lugar de encuentro y acercamiento-, para poder decir “Lagarto, Lagarto menos mal que no he sido yo”, y si contabilizasen todos los casos reales con exactitud y se hiciese el porcentaje en referencia de bajas, ¿qué dato obtendríamos?, ¡No!, queremos vivir este presente que hemos elegido. Ahh pero ¿cómo hemos llegado a este cruce de caminos donde nos esperaba el demonio?, a mí no me pregunten, el hombre decidió los números frente a los nombres, pues señores apliquemos los números. ¡Claro! Porque si hubieses elegido vivir en los pronombres, esto no ocurriría, ¿por qué?, porque el hombre no tendría miedo. Si el hombre hubiese querido saber cada uno de los nombres de los que han caído, hubiese querido conocer sus vidas, esos espíritus estarían vivos, pero ¿cuál es la mejor manera de matar al alma, de matar a la esencia de una persona?, entierra entre número, entre cifras, entre datos y porcentajes mentirosos de estadísticas vendidas a intereses. Me pregunto qué le diría Salinas a Juan Ramón si no estuviesen viendo desde allí. ¿A intereses de malignos?, a intereses del propio hombre que se queja, que dice sufrir esta “guerra”, que dice luchar contra viento y marea, aplaude cada día a las 8 por aquellos que lo salvan. Me pregunto qué dirán cada uno de los que cayeron en los 900 días de Leningrado, ¿los estás viendo?, o ¿los hemos enterrados entre cifras y libros de textos rancios y métodos de enseñanza vestidos de digital pero que huele a alcanfor?. El hombre quiere Pan, miedo y misterio: Dame pan, dame una ayuda para cuando esto vuelva a normalidad, como si alguna vez volviese. Misterio, pero ¿fue un murciélago?, ¿fue China?, ¿fue USA?, ¿fue 5G?. Miedo: “por favor, no me dejes de dar pan”, “no me quiero morir”… ese miedo que tan bien describe el Gran Inquisidor cuando habla con Jesús. Me pregunto qué diría Dostoyesky si nos viese del otro lado, y aplicase la psique. El hombre exige responsabilidad al espectro del de enfrente, le pide que se comporte bajo la obediencia sumisa y cauta que se le espera de él, donde se convierte el dedo acusador en una divinidad exenta de todo mal. Pero ¿ha existido un solo hombre bueno en este mundo, en la toda la Historia?. Pero sin confinamiento no hay divinidad, sin miedo tampoco, sin virus tampoco, sin Trump tampoco … Me pregunto qué diría Kropotkin si nos viese, si pudiese comentar con Brahmns, con Rimbaud o con Pushkin sobre esa responsabilidad de chivato mentiroso. El hombre necesita saber que el motor de inferencia donde se encuentra sostenido es la humanidad, y que las decisiones que se toman en una situación como esta es por el bien y la salud de todos. Y yo me pregunto qué diría Hegel a Camus cuando nos viesen desde aquel lado, aplicando el materialismo donde se sustenta el mismo hombre de hoy en día. El hombre necesita el sujeto variable de la historia, hoy son las mujeres, ayer fueron los obreros, y mañana serán los perros, mediante los cuales legislar. ¡Ah! ¡No se te olviden los niños!, que también tienen derecho a salir a pasear. Me pregunto qué diría Clara Schumann a Baudelaire más allá de sus novias feas y tuertas, si nos estuviesen viendo fuera de la caverna. Solo veo esperpentos en pantallas de boleros, de un “sálvese quien pueda” donde el pasado no existe. No me estoy asentando, ni mostrando, ni coqueteando con una puesta de largo de mantilla, tirantes y pelo engominado hacia atrás, sino que a quien yo me debo ya murieron y me miran desde el más allá.  

El hombre se viste de pijama

Lunes, 23 Marzo 2020 12:39

“El hombre se viste de pijama:” …

En los días que corren hemos cambiado la ventana con la que vemos el mundo, antes lo veíamos con nuestros ojos ahora la vemos a través de pantallas. Hace años el ser humano necesitaba el protocolo como sustento de la cultura: el vestir, el lenguaje, las formas … hoy en día decide vestirse de pijama. Lo que hace años era una imposición y una reclusión teñida de pijamas a rayas, hoy en día el hombre lo elige. Algo que aparentemente es obvio tiene una trascendencia mayor dentro de lo que ocurre en los adentros: El hombre decidió no tener mundo interior; lo vendió, lo desechó, lo despreció, lo dejó morir … y en esa caída hacia lo estéril, el hombre se sentía satisfecho. Ahora cuando los días pasan encerrados entre cuatro paredes, donde el miedo da paso a la amputación del sentir de la vida, del entendimiento de la misma en su plenitud, el hombre se aburre, el hombre necesita algo con lo que llenar “el impecable minuto, con el valor de los 60 segundos de la distancia final”, como decía Kipling. Ohhh !! pobre de él !!! que traigan los bufones !!! que vengan a hacerme compañía !!!, necesito mi séquito de Netflix, de Spotify, de Youtube, Facebook, o de lo que sea, pero por Dios !!, que alguien me ayude a llenar este vacío, que el abismo de la soledad me hace mirar de frente. Pobre de él, no se da cuenta que aunque pueda salir a la calle, aunque pueda viajar en avión, visitar cualquier lugar del mundo, aunque pueda subir la montaña más alta, o bajar al valle más profundo, aunque pueda tener toda la música en un solo botón, aunque pueda ver todas las películas una detrás de otra, aunque pueda tener todas las series del mundo como un adicto al siguiente capítulo, aunque pueda tener todos lo derechos que ahora parece ser que no tiene por este estado de alarma … aunque el crea tener todo, y yo siga aquí entre mis cuatro paredes, un día más, una semana más, un mes más, una vida entera … yo siempre seré un hombre libre y ellos NO,  nunca podrán atisbar lo que significa el horizonte. No existe un hombre más ridículo que aquel que acepta una verdad porque no es capaz de refutarla.
Todo esto me lleva lo que decía Max Estrella del señor Valle-Inclán sobre la literatura: la literatura es colorao, pingajo y hambre. Sí señor !!!, y hambre. Ahh !!! pero terrible desdicha el no haber luchado por tu indigencia, pobre de aquel que no sea rey soberano de su propia miseria, nadie gobierna mi hambre salvo mi propia persona. Qué terrible repulsa me produce las palabras solidaridad, misericordia, altruismo … y aunque se me pueda ver a veces como misántropo anacoreta, ojalá fuese así!!!, mi filantropía moral y no deseada, es la desgracia de mi vida. “Ayudemos a los músicos!!!”, “no tienen conciertos!!!”, “Qué serán de ellos !!!”, “firma esta petición para que el gobierno les proporcionen ayudas!!” … me ponéis enfermo, enfermo de espíritu … Todas esas personas que son tan solidarias son una de tantos de las que contratan spotify, no compran tu disco porque eso ya está obsoleto - como si ganarse la vida tuviese fecha de caducidad-, no van a los conciertos, y si van miran a cuanto asciende la entrada, y si juega su equipo favorito olvídese de que vaya haber alguien en cualquier lugar cultural, son los mismo que te desprecian por ser creador, y lo que es aún peor a la obra, a la cultura como condicionamiento de la sociedad. Mi repulsa ante tal tipo de esperpentos, ojalá fuesen goyescos, llega hasta la nausea. No necesito la ayuda envenenada que os va hacer cotizaros dentro de la moral del rebaño, solo quiero lo que me es legítimo y que no quede retorcido por los necios. Si todo el mundo pagase por lo que vale la cultura no por lo que cuesta, ningún músico necesitaría ayuda en estos momentos. Esto me lleva a una posición más firme que la que adoptan la mayoría de los músicos en estos días: el hecho de llenar las redes de música para ayudar a alimentar esas vidas vacías. Mi tendencia es la contraria, no regalarles nada y menos en estos momentos convulsos - exacto, no soy solidario y huyo de eso mismo, entiendo el apoyo mutuo entre iguales, no así la solidaridad- , y si algún día se volviese a la normalidad impostada, soñaría con una subida del precio de la música ahora que son conocedores de su importancia, apoyaría cualquier moción que hiciese que los creadores abandonasen las plataformas de compartición, pero claro para eso los mismos músicos deberían estar más preocupados por la obra y el arte que de los aplausos, vaya !! terrible contradicción !!!, pareciera como si muchos de los que ostentan la creación se encuentran en el otro lado de la línea, cerca del hombre apoltronado siendo bufón de espectáculo y cacerola, donde dicho hombre de sillón y pijama se siente cada vez más mórbido al sentirse seguro de tener a la cultura para su disfrute, Ahhh !!! pobre de él si algún día se diese cuenta que a la misma cultura que tiene para uso y abuso,se puede retorcer y volverse en su contra … que ¿A quién regalaría la música?, solo regalaría mi música a aquellos que son capaces de reconocer semejante regalo divino, pero de  nuevo!!!, qué absurda contradicción!!!, aquellos que son refinados y son conocedores de semejante suerte de disfrute, son los primeros en querer pagar por lo que vale cada segundo de arte … como se puede ver he puesto mis botas encima de la mesa, mis botas llenas de barro, y como decía don Ramón, esto es un alegato a mi filosofía: en polvo eres y en polvo te convertirás …

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